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Full text of "Caras y caretas n04 10 8 1890"

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¿•tifa * U/ ■- 

.CffjJIíj'deJ Cerr 


DOCTOR JOSÉ PEDRO RAMIREZ 


PRECIOS 


siscarcioi 


MONTEVIDEO Y DEPARTAMENTOS 

mes ■ ■ - *.* 3 ].GÚ 

8 *? e30 s. J 5.00 

.. » 9,00 

EXTERIOR 

os; mismos precios, en moneda equivalente, con 
tomento del franqueo. 

Número corriente, 30 centéeirnos 
* atrasado, 60 * 

se publica los doiiiivgos 


Levanta verdugones, cuando la pluma m 
Por ser muy generoso, no vive en la riquez; 
El Codigo, le tiene metido en la cabeza. 
Pronuncia un buen discurso de lo que se le 
Es jefe de partido, spórtman de una pieza 
y amigo inseparable de los cigarros de hoja. 


y -■ 







Hn 




I a a' i m 




,3 


1 



© Biblioteca Nacional de España 











26 


CARAS Y CARETAS 


Texto— «Kíg-zag», por Eaeíaqiiio Peí llcer—*íConjlictQs 
conyugales». por P. C* Rodriguen—«Amor de 
¿astro, por E S. do Castilla—«Soneto)», por Luis 
López—*A paso de carga», por Sátiro—«Rasgo de 
valentía», por John Bull—«Teatros», por Calíban 
—«Sport», por Pió—Menudencias—Corresponden¬ 
cia particular—Avisos. 

(Jrakaii os—Doctor José Pedro Ramírez—La semana—Y 
varios dibujos intercalados en el texto y avisos, 
por Sehütz. 



Las cuartillas, mo¬ 
jadas; la tinta, clara; 
los dedos, entumeci¬ 
dos, y el chiste, hú¬ 
medo, como quien 
dice. 

En estas condicio¬ 
nes nos ponemos á hacer la crónica de la 
semana. 

Téngase en cuenta que vivimos en la calle 
donde mas ha llovido, ó por lo menos, don¬ 
de mas se ha conocido la lluvia. 


Porque habrán de saber ustedes que para 
jardines , Valencia , y para calles mal empe¬ 
dradas y de fango perpétuo, el Cordón. 


Es una delicia ver naufragar gente por 


aquellos barrios en cuanto caen cuatro go 


tas. 


Alo mejor, siente uno quejidos lastimeros, 
que se apagan unas veces y se encienden 
otras, y al acudir al sitio de donde parten, 
nos encontramos con que son de un vecino 
que muere por falta de conocimientos náu¬ 
ticos, dentro de un charco* 



Esto, aparte de los resultados consiguien¬ 
tes á la humedad. 

Visitando el paraje de la referencia, puede 
comprobarse que una persona sí y otra casi 
casi, caminan rengas por causa del reuma* 

A las mas atacadas, que son muchas, no 
se las vé en la calle, porque la cfolencia les 
obliga á estar en cualquier rincón de su casa, 
con el cuerpo hecho un 
ovillo y las piernas 
dobladas, como los ca¬ 
pones asados que se 
exhiben en las vidrie¬ 
ras de los restaurantes . 

Próximo á nuestra 
casa vive un señor, 
amigo nuestro, que se 
ha pasado tres meses 
en el cajón de una comoda, metido en un sa¬ 
co de bayeta amarilla* 

Ahora, ya está casi bueno, pero le ha que¬ 
dado una pierna dura, (como las piernas de 
gallina que sirven en los vapores de La 
Platense) y el pescuezo torcido hacia el lado 
derecho, como si estuviera mirándose la oreja 
de esa parte* 

A la esposa de otro vecino, atacada tam¬ 
bién del reuma, la tienen que dar fricciones 
en todo el cuerpo, unas veces con el cepillo 
de lavar el suelo y otras con un rallador de 
pan, según la fuerza con que la atacan los 



dolores- Con este 
sistema curativo le 
vá muy bien, pero 
pierde mucho pe¬ 
llejo. Me aseguran 
que con las tiras 
de cutis que la sa¬ 
can al restregar¬ 
la, se están man¬ 
teniendo dos gatos* 

Nosotros, por fortuna, no sumos reumáti¬ 
cos precisamente, pero de cuando en cuando 
sentimos en los brazos así como deseos de 
meterlos hasta el hombro en alguna caja que 
tenga muchas libras esterlinas adentro y po¬ 
cos guardias civiles que lo observen, afuera. 

Contra el reuma, dicen que es muy bueno 
llevar una patata en el bolsillo; pero al precio 
que están, resulta un medicamento muy caro. 

Tiene más cuenta comerse la patata y ha¬ 
cer un viaje á Europa para tomar baños ter¬ 
males. 




¡Por fía ha renunciado Juárez Celman! 

Diríamos que se nos había quitado un 
peso de encima, si los lectores no supieran 
que somos incapaces de llevar encima un 
Peso - 

Estas cuestiones de patriotismo, no lo 
podemos remediar, pero nos afectan hon¬ 
damente, en los ratos que nos lo permiten 
nuestras desgracias particulares. 

Nosotros, desde el jueves último, á eso de 
las tres de la tarde, no hemos tenido un solo 
momento libre para llorar en silencio por la 
triste suerte de la República Argentina. 

Ocupados en cosas que no es preciso 
nombrar (aunque sí pagar), vivimos esos días 
olvidando a Juárez Celman, y á su renuncia, 
y al pueblo argentino, y á nuestro rol de co¬ 
partícipes en sus desgracias, aquende el rio. 

Pero ahora ya estamos libres por el mo¬ 
mento y podemos volver á impresionarnos 
otro poco de lo que ocurra en el estraligero* 

Nuestra cara revela satisfacción y de 
nuestro pecho brotan espontáneos muchos 
i vivas I á la Union Cívica. 

Estamos muy contentos y es nuestra 
idea seguir estándolo unos cuantos dias mas, 
pasados los cuales nos pondremos tristes sú¬ 
bitamente, para que no se díga que vemos 
con indiferencia la situación de nuestro propio 
país. 



Nos hemos quedado sin compañía lírica 
italiana. Coquelin y la Judie nos abandona¬ 
ron también, Tamagno y Maurel se sabe que 
yá no cantarán en Montevideo. 

Para colmo de nuestros males, han subi¬ 
do la tarifa á las patentes de rodados y se 
sabe por la Agencia Havas que se dislocó 
el pié izquierdo una sobrina del Rey de Ma- 
dagascar. 

Estamos en el peor de los mundos y es 
ocasión de preguntar: ¿Quién tiene la culpa 
de los males que nos afligen? 


Si fuéramos blancos ó colorados podíamos 
contestar, que los que tienen la culpa de todo 
son los cous ¿Unción alis ¿as. 

Precisamente anoche, lo oímos decir en una 
reunión de hombres públicos. 

Se hablaba del cólera aparecido en algunas 
provincias de España yde ios terremotos re¬ 
cientemente sentidos en el Japón. 

—Desengáñense ustedes—decía uno—De 
eso, de los desarreglos atmosféricos que há 
tiempo se observan y de un dolor que se me 
ha fijado en este muslo, tiene la culpa sola¬ 
mente el partido constitucional. 

4 

* * 

Se ha descubierto una falsificación de ac¬ 
ciones de la Compañía Nacional, lo que nos 
demuestra que el atraso cunde yá hasta los 
criminales. 

No cabe mas desinterés, dentro de una 
profesión tan trabajosa y tan expuesta* 

El autor de la falsificación debe haber sido 
sorprendido en su buena fé y porque si le hu¬ 
bieran dicho que las acciones de esa institu- 
ció n, c o s tab a muc ho t r ab aj o p asa rías, s i e n do 
legítimas, no hubiera intentado pasarlas, 
siendo falsas. 

El número de títulos falsificados no se ha 
podido precisar aún. 

Tampoco se sabe la determinación que to¬ 
mará la Compañía para retirar esos papeles 
de la plaza. 

Probablemente se emitirán algunos deven* 
tures y que, como se sabe, tienen, por úni¬ 
ca misión, la de amortizar acciones de contra¬ 
bando . 

El falsificador aprehendido, se llama David* 

Se conoce que tomó á Cassey por un Go¬ 
liat, (lo cual no tendría nada de extraño, 
dada su estatura) y se dijo: 

—El gigante histórico murió de una pedra¬ 
da que le soltó un tocayo mió y es de razón 
que y ó le mate á este lo mismo* 

Y echó mano de la piedra litográficaen 
que reprodujo los títulos* 



En una ferretería de la calle Sarandí se ha¬ 
lla en exhibiciónj desde ayer, una máquina 
para asar pollos* 

Para mejor presentarla, han hecho que la 
máquina funcione á la vista del público, 
asando un pollo. 

Por cierto que el pollo atrae mucho mas 
las miradas de la gente, que el mecanismo del 
asador. 

Consideramos que ese aparato importa 
un progreso para el arte de la cocina, pero, 
en los momentos actuales, es una especie de 
burla que se hace á nuestra alimentación 
sencilla. 

¡Para pollos asados está el tiempo! 

Aquí, lo que hace falta, son máquinas para 
pagar al casero* 

Eustaquio Pellicer 
■—• > *) 5IÍ fr* ^ 

Conflictos conyugales 


—Venga Vd. acá, infame! 

—Al fin caíste, perdido! canalla! 

—Yo no sé por qué me detengo y no le araño á 
usted* 

yo no sé como no me desmayo! 

—Pero señoras ¿á qué se debe esta irrupción.... 
vandálica? 

—Le voy á sacar los ojos perverso! 

—Y yo fas orejas! 


© Biblioteca Nacional de España 




CARAS Y CARETAS 


27 


—Vamos, que me van vdes, á sacar todo,... Pero 
al menos sepamos por qué es ello, 

—¡Verdugo! 

—¡Traidor] 

—¡ Perjuro! 

—Tá, tá, tá.... ya caigo. Sin duda, vdes. señoras, 
ensayan el barrio de las injurias de la Gran vid* Pues 
conste que lo hacen vdes. a las mil maravillas y sobre 
todo V. mi muy estimada y queridísima suegra, 

Y ahora para que la escena sea completa yo repre¬ 
sentaré al barrio del Peligro; verán Vdes. «¡Vamos 
que nó!.... que me deje usté!.... Qué i mi naide me 
insulta!..., ¿está así/?,... porqué soy capaz de pegarle 1 
diez puñaladas al mismísimo lucero de! aibaí..,,» 

—Jesús, Teodoro ¿te has vuelto loco? 

—Vamos, caballero, basta de chanzas! 

—¿Eh? ¿Qué les ha parecido á Vdes? 

—Qué es v, un monstruol 

—Pero señora, todavía! Es V, una suegra-diluvio 
de lisonjas,,, Pero hablando en serio ¿á qué debo 
esas ñores con V. me obsequia? ¿hé cometido alguna 
grave falta?.... 

—Sí, sí, grave, gravísima y le hemos tomado in¬ 
fraga nti,,. esta vez no tiene V. escapatoria y nada le 
valdrá el hacerse el inocente. ¡Con que niega V. ásu 
esposa un miserable collar que íe pide con tanta ins¬ 
tancia y regala V, i una mujer extraña un aderezo 
completo y con brillantes!—Y a quién! á una artista... 
una dama ligera. . . ó lista! 

—Ligera y lista, mamá, y va ves tú si será ambas 
cosas cuando hi obtenido tan buen resultado. 

Ah! no ser yo también dama ■.. ligera! 

—Conque confiesa V. que ha regalado un aderezo 
á esa señorona que, de ligera, se pierde. - * de vista? 

— ¡Yo! yo no confieso nada, señora; por el contra¬ 
rio, juro y perjuro y niego y protesto cuantas veces 
hubiere lugar en derecho, que no he hecho regalo á 
nadie, y además tenga V. presente que yo detesto á 
las mujeres,.. de teatro. 

—Niega V., no es verdad? No me extraña; pero 
aquí está [aprueba; sí, esta carta, ésta, mírela V. bien 
y diga: «He recibido el magnífico aderezo.,. Te es¬ 
pero esta noche.—Tuya, É. Robattlm.* 

Al señor López. 

—rEsos serán otros López! 

—Nó, no hay otro López que sea capaz de hacer 
eso,,, solo V.. , 

—Muchas gracias, señora, por los oíros. 

—¿Se reconoce V. culpable? 

—Nó, señora, no tengo por qué. 

—Vamos, hombre, al menos sea V. franco, tenga 
valor para hacerse solidario de sus actos; se parece 
V. mucho á ciertos políticos en eso de huir respon- 
bilidades! [Cobarde! 

—Lo que V, guste. 

— ¡Vilíanol 

—Si señora y á mucha honra, como que nací en la 
Villa de la Unión! 

—Usted no ha nacido en ninguna parte... V. es un 
aborto,., de! infierno! [Mal caballero! 

—¡Por algo me admitió V. como novio y esposo su¬ 
cesivamente de su hija. Lo dice el refrán: ¿según 
el bodegón son las moscas .> 

—Deslenguado! 

—Tiene V. razón; pero lo que á mí me falta á V. 
le sobra y váyase io uno por lo otro. 

—Vamos, basta ya;—mamá; que te vas á enfer¬ 
mar!_, y tu también Teodoro, 

—Ya concluyo, hija mía. En cuanto á V. señor 
D. Teodoro le prohíbo awhtamenU que salga V. de 
casa esta noche! 

—Pues yo tengo que salir y saldré! 

—No será sin quépase V. por encima do mi ca¬ 
dáver! 

—Será, porque he de pasar por todo! 

—Es lo único que le faltaba, convertirse en jíií- 
gricida / 

—En cambio á V. no le falta nada porque e% una 
jernicUa incorregible, con las circunstancias de pre¬ 
meditación, ensañamiento y alevosía. 

—Y dígame V. señorito ¿se puede saber á donde 
vá V. esta noche? 

—He de ir al Club, tengo allí un quehacer impor¬ 
tantísimo. 

—El quehacer que V. tiene es con esa... Robatti- 
tíni ó Robamaridini. 

—Sí, sí mamá, Roba... maridim! Ahí está o! gato 
y el quehacer. 

—Nada; So dicho^ que este caballero esta noche se 
queda muy tranquillo en su casa y mientras yo voy á 
tomar mis medidas precaucionaos, tú hija mía, te 
quedas de centinela que muy luego yo volveré á re¬ 
levarte.,,,. 

—l|Ah! esto es insufrible, inaguantable, abominable 
y hay que cortar por ¡o sano... no ha de quedar asi, 
no señor; es preciso que en seguida tome una reso¬ 
lución enérgica, campanuda, que haga ruido, mucho 
ruido!.,. 

—Teodorito de mi alma; ven, siéntate, no te sofo¬ 
ques, no te hagas mala sangre que te va á dar el 
ataque! 



Hmor de Sastre 


Ya .^abfts, prenda adorada, 
aunque no me lo preguntes, 
que me tienen tus pespuntes y 
el alma pespunteada. 

Deja que á tus piés me arrastre 
cuando formal aseguras 
no hallar para tus hechuras, 
n ad i e mej o r qu 0 este sa s tre, 

que por tí, cariño tierno 
en sus entretelas siente, 
y en unirse á tí consiente 
en un dobladillo eterno. 

Te juro por San Antonio 
que es cierto lo que te digo 
y anhelo formar contigo 
el torzal de! matrimonio. 

Sé que mucho rafis mereces, 
peí o te doy de buen grado 
un corazón aplanchado, 
sin arrugas ni dobleces* 

Y aunque tú no lo rehúsas, 
porque liace tiempo que notas 
que mi amor no tiene moto 
ni zurcidos , ni pelusas , 

temo que el amor me empache, 
y encontrando el pecho estrecho, 
micomznnen el pecho 
de pena se deshilaclie. 

Va aumentando mi querer 
ya tan de prisa por t! f 
que no corriera más ni 
la máquina de coser . 

Ando siempre caviloso; 
no sé á veces donde estoy, 
ni qué quiero, ni qué soy, 
ni qué bogo, ni qué coso. 

Mi reputación lastima 
ver que, en cuanto me descuido, 
en vez de un sobrecosido 
hago un punto por encima. 

A mis amantes quimeras, 
mi razón no sobrepuja 
y en vez de enhebrar la aguja 
suelo enhebrarías tijeras. 

Terminando un frac de prisa 
fué tanta mi distracción, 
qpe pegué medio faldón 
en el sitio de la sisa; 

y para colmo de males, 
siguiendo en mis distracciones, 
cosí dos ó tres botones 
encima de los ojales. 

Esto me causa desmayo, 
y solo estaré tranquilo 
cuando cosa con mi Mío, 
y haga de mi capa un sayo. 

y el nudo matrimonial 
nos una en gracia de Dios, 
teniendo para los dos 
una aguja y un dedal. 

Sin temor h la perfidia, 
vamos á ser muy dichosos; 
los necios y los golosos 
se descoserán de envidia, 

y verás, sin que lo notes 
hasta que haya sucedido, 
que hemos de hacer mucho ruido, 
y mangas y capirotes 

Pero si á tí, ruborosa, 
el escándalo te altera, 
lo haremos todo á manera 
de máquina silenciosa 

Y en ñn, le pido al Señor 
que queden pronto hilvanadas^ 
cosidas y soweMladás 
las costuras de mi amor. 

E. 3. BE Castilla* 


—(Si hace mucho tiempo que andaba aguantándo¬ 
me!.,, Pero ahora se me ha volado la pajarera y han 
de oírme. 

¡En mí casa mando yo y nadie más que yol 

No admito imposiciones de nadie ni permito que 
se me alce el gallo y al que lo haga, sea quien sea, 
le rompo el bautismo de un trancazo! 

Aquí no hay mas voz de mando que la mía, soy el 
Jefe... de cuerpo y el que me chiste ya verá ia diana 
con música que oye... y siente.—Se ha de hacer lo 
que yo m.'ndo y quiero, y quie^o y mando aue no se 
pongan trabas á mi soberanísima voluntad; saldré 
cuando me plazca, enturé cuando lo tenga á bien 
y... He d ; ehú. 

—Teodoro, por Dios, sosiégate; se hará lo que tu 
quieras... [Vaya un susto que me has dado! Ven cora- 
zoncito mío, siéntate aquí y cálmate. 

—Vamos, aquí me tienes, pero antes dime, ¿tú 
crees en el aderezo? 

— No ¡yo no lo creo. 

—Pero lo ■ ree tú mamá. 

—No ver que lo hace por el cariño que me tiene? 

—Sí, y por el que no me tiene á mí, 

—Pero que se compensa con tamo como yo te 
amo, mi finito bien, mi tesoro, mí encanto! 

—(Hum! mafa tos le siento al gato.) 

—Dime amorcito mió; esta noche si sales, ¿me 
comprarás el collar? 

—(Apareció aquello!) No, hija mh, no me es posi¬ 
ble por ahora. 

—Si queridlto, cómpramelo; tu eres bueno... ó es 
que no me amas ya? 

—Te amo sí, pero... sin collar, eso queda para 
los perros. 

—No seas malito; tráemelo esta noche. 

—Te digo que 110 puedo. 

—Por qué no puede..? 

—Porque estoy fundido, partido por el eje, no ten¬ 
go ni para fósforos,.. 

—Tómalo al fiado, 

—Tampoco, como para fiados estoy yol 

—Si, monono, hazlo así. 

—Vamos, dejate de monadas y monerías; no tengo 
quien me fíe,,. 

—¿Y Carassale? No es tan tu amigo! No tienes con 
él cuenta corriente! Hazle una visita. 

—No, no; una visita á Carassale^ cara sale ó sale cara. 
Además hemos dejado de ser amigos y mí cuenta cor¬ 
riente se ha transformado en cuenta... debiente! En 
una palabra, le debo mucho, 

—Pero. .. 

—No hay pero que valga; he dicho que nó y nó, nó 
y nó y basta! 

—Conque decididamenie no quieres? Pues ya verás 
si me hago dama ligera y consigo que mi primo Ri- 
cardito me regale aderezos. Adiós! 

—Oye; como yo llegue á encontrar aquí á ese me¬ 
quetrefe de tu primo, ten por cierto que le parto en 
dos la columna vertebral y no vuelve a hacer genu¬ 
flexiones! Ahora vete. 

(Y yo a hacerme e! tocado para concurrir á la cita 
de mi damisela,., la lijera; il mió tormento , que también 
va á oír las del barquero para que otra vez sea mas 
cauta y prudente y no eche á perder de un modo tan 
lastimo:o un negocio que marchaba á las mil mara¬ 
villas! 

La dorna e mohilcL„) 

F, C. Rodríguez. 



Soneto 


¡Vedla allí... ¡Vedla allí pura y lozana! 
¡Aspirad de su esencia embriagadora!,,... 
Miradla, del vergel reina y señora. 
Metiéndose en su tallo... ¡Cuán galana!,,. 

Abre su casto broche á la mañana..* 

Puro el rayo del sol sus hojas dora.,. 

¿A quién esa belleza no enamora? 

¡Oh, rosa, de las flores soberana! 

Así un corto de vista repetía 
Teniendo más de ciego que de vate. 

Hasta que uno, que el paso le seguía, 

Admirado de tanto disparate, 

Le dijo destruyendo su alegría: 

—Pero hombre, ¿tío ve V. que es un tomate? 

Luis López. 


© Biblioteca Nacional de España 














Pueden verse como esta mas de ciento 
en los dias le viento. 


Un pobre caballero, 

que no quiere seguir a su sombrero. 


Ed viajo para el <Her 


Cúíi un (uerre ciclón y un ftfMl techo 
se pueden ver Jas nubes desde el lecho. 


Dos señoritas 
muy elefantes, 
con el aspecto 

de vigilantes. 


Unico traje posible, en lias de 11 ú vi a. 


V i sis de la ca pi tal 
Cuando sopla el vendaval 


Vista de la población 
Cuando caé un chaparrón 


Diario de actualidad 




Ventajas que la capa nos presenta 
en días de tormenta. 


5*e Heve el para]; 
difícil es: 

íel hombre prevenido 
vale por ires! 


De cómo insensiblemente, 
viviendo aquí una semana, 
pite de convertirse en rana 
mucha gente. 


—Mi casa, en realidad, no vale nada, 
pero hay que confesar que es ventilada 


© Biblioteca Nací 
















































30 


CARAS Y CARETAS 



linaje y de que sé yo cuántas cosas más, y concluyó 
haciéndome levantar á paso de carga y espumándo¬ 
me ignominiosamente. 

Ahora, aquí me tienes. 

— Por desgracia, 

—Quiero que me acompañes hasta mi casa, i ver 
si consigues convertir.... 

—Chico, ya sabes que hoy no se convierte,,.. 

—No hombre; á ver si consigues convertir la leona 
en oveja. 

Carlos accediendo al deseo del buen Jacinto se 
vistió rápidamente y se dmjíeron juntos á la casa del 
último. 

En cuanto llegaron, empezó Jacinto á buscar á su 
mujer llamándola al mismo tiempo: ¡Celia! ¡Celia! 

Celia no aparecía. 

—¡Sí se habrá marchado! decía el pobre chico pᬠ
lido de ansiedad, 

—¡Caracoles! exclamaba Cirios, con estos disgus¬ 
tos, te cuesta tu cara mitad mas de la mitad de tu 
cara. 

Jacinto sin contestar á estas bromas, seguía recor¬ 
riendo hs piezas. 

Por fm o-, _-h 

abra una |¡ * ^ 

abrutado^ t 

fraternal. 

Garios murmuró entre dientes: 

—Lo que es esta vez, chico, has andado á paso..,. 


Ras£o de valentía 


Jacinto se coló sin cumplimientos en la habitación 
de Cáríos, su consejero, como él lo llamaba. 

Este se despertó sobresaltado al oír el estruendo 
promovido por el importuno que había entrado á paso 
decarga } frase que empleaba con inaudita frecuencia, 

m Todo lo hacia á 

..yL \ré ese paso militar. Co- 
mia á paso de carga, 
' { dormía á paso de 

j lJppVI car £ a hablaba á 

verdad, también, que 
. irWH su ingenio no igua- 
v 'lUZkV liba en sus concep- 


Víve al lado de mi casa, 
Desde principios de Enero 
Un joven almacenero 
Del pueblo de Matará. 

El que, á pesar de llamarse 
Buenaventura Alegría, 

No ha sido feliz ni un día 
Desde que estado tomó. 


Le ha tocado por esposa, 

Una mujer tan horrible 

Y mala, que no es posible 
Haya en el mundo otra igual. 

Y una suegra, que parece 
Emigrada del infierno, 

¡Si trata á su pobre yerno 

Lo mismo que aun crimina!! 


cu taba sus demás actos, por eso es que á menudo 
necesitaba de la ayuda intelectual de Carlos y sin du¬ 
da á solicitarla había ido esa mañana á la habitación 
de su consejero habitual. 

Como ya lo hemes dicho, el ruido promovido por 
Jacinto al entrar en la pieza) despertó á Carlos, quien 
dijo incorporándose: 

—¿Qué diablos haces 5 ¿Te has enloquecido? 

—Dejame, hombre; he venido á paso de carga. Es¬ 
toy en desgracia. Me han espulsado de mi cama y de 
mi casa, á paso de.... 

—Si, ya. Cuéntame, cuéntame, lo de la espulsion, 
¿Quién ha efectuado ese acto infame?—dijo sonriendo 
Carlos. , 

—Pues, quien ha de ser? Mi mujer. 

—[Celia! 

—La misma, chico. Te contaré bien la aventura. 

Figúrate que anoche me dormí como un pontífice, 
y pensaba seguir durmiendo como los del Gobierno, 
vale decir, como un aletargado, hasta medio día, 
cuando se interpuso Ea imaginación, que trayendo de 
la mano unos cuantos sueños, tomó por asalto mi le¬ 
cho; de esta circunstancia nace mi desgracia. Empezó 
pues á soñar como un árabe. 

—Soñarías sin duda que había cesado la incon- 
version..*. 

—¡Quíál no tengo el temperamento tan prosaico. 
Al contrario. Soñaba que se presentaban trei damas 
á disputarse mi posesión. ¡Qué palmito^ Cárlosl 
Treinta mi3 veces mejores que eTde la bailarina aque¬ 
lla, que tanto te gusta- 

—Sigue, 

_pues, según me dijeron ellas s porque no había 

nadie que nos presentase recíprocamente, una era la 
Hermosura. Hubiera podido rivalizar con la Venus 


Para colmo de desdichas 
Tiene tres hijos tan pillos, 

Que consumen sus bolsillos 
Entre chiches y turrón, 

Mientras que su amable suegra 
Reniega, llora y le gtíta, 

Porque cu hija .necesita 
Para comprarse un batán. 

Éi, actualmente le debe 
At gasista 1 al carnicero, 

Al boticario, al casero, 

Al médico don Gaspar, 

Al pintor, al escribano, 

Al vecino del segundo, 

En fin, debe á todo el mundo 

Y á nadie puede pagar. 

Pues hace más de dos meses 
Que en su caja no entra un cobre, 

Ya nadie le paga al pobre 
Ni un miserable vintén. 

Y aunque e3 papel le recibe 
Por su valor escribí do¡ 

Hasta ahora no ha conseguido 
Que lo que es suyo le den. 

Es La lo más disgustado 
No sabe lo que le pasa, 

Pues afuera, como en casa, 

Tiene gastos i granel. 

Tan cierto es, que sus amigos 
Dicen que es una locura 
Llamarte Buenaventura 
A un desgraciado como éL 

Ayer, pensando en el medio 
De dar fin á tanta pena, 

Con intención sana y buena 
El del suicidio adoptó. 

Pronto á realizar sus fines 
Escribió, en lenguaje frío, 

Una carta para un tío 
Que hace seis años murió. 

Después que la hubo acabado 
Hizo otras tres, dirigidas 
A sus parientes Leónidas, 

Faneracio y Luis Montemar. 

A los tres reconocía 
Como únicos herederos 
De un chaleco, dos sombreros 

Y una silla de montar. 

Salió después á la calle, 

Y compro en una armería, 

El arma vil que debía 
Hundir en su corazón 

Ya de vuelta, un gran cuchillo 
Se sacó de la cintura, 

Y lo hundió.entre la gordura 

De un suculento jamón! 

John Bull 


—¡Desgraciada! esdamo Jacinto i media voz, sin 
atreverse aun á hablar muv alto delante de su mujer. 

¡Y tu eras la que hablabas de fidelidad conyugal y 
me querías devorar porque abrazaba á.... la Gloria 1 

— Y bueno; murmuró Carlos: ella abrazaba también 
á la Gloria.militar. 

Celia, avergonzada por la presencia de Garlos, bajó 
los ojos mientras Jacinto se retiraba prudentemente 
sin atreverse con el militar, el que por su parte no 
pensaba en incomodarse. 

Carlos dijo á guisa de consuelo: 

—Vaya, hombre: confórmate; apesar de mis pro¬ 
nósticos pasarás á la Historia.Natural, si es que 

no has pasado ya! 

tarvJy SÁTIRO. 


V " -J t rjA Este, FabÍo } ¡ay dolor! que ves ahora 
f r Solis, abandonado y silencioso 
y Fu¿ en afro tiempo escena bullidora, 
íí Do exhibió la Judie su peregrina 

Inimitable gracia y su palmito; 

Y donde la divina 

Lender bailó can-can. aunque flojito! 

Ahí trabajó Hugueue?, y de su arte 
Nos mostró Coquelín los esplendores. É *. 

[Pero yá con h música á otra parte, 

Se han ido, viento en popa, esos señores! 
Sufren, hace tres días, 

De un largo viaje los diez mil azares,... 

¡No los ve re m o s m a s 1 *.., Lagrimas mías , 

¡Ahí ¿dónde estáis, que no corréis á mares? 

Y basta de poesía, que la Musa no me sopla como yo 
quisiera...* 

El hecho es que la Judie se ha ido, con gran deses¬ 
peración de los que ya se habían enamorado de sus 
cuarenta años, que, entre paréntesis, son muy apete¬ 
cibles. 

La Judie ha gustado mucho como artista; pero la 
verdad es que ha entusiasmado mas como jamona* 

Considerándola en tal carácter, me decía un señor 
entrado en años, que estaba á mi lado en la última 
función: 

—Miro Vd... Yo soy una persona que ha perdido 
el apetito hace ya mucho tiempo... Pues esta mu¬ 
jer molo despierta de un modo extraordinario! 

Es incalculable e! número de los platónicamente 
enamorados de ía Judie. 

Hay quíe-.tes recuerdan, entre suspiros que parten 
el alma, sus 

Ojos claros¡ serenos 
Que di dulce mirar son alabados 
mientas que otros solo piensan en 

La dulce boca que d gustar convida 
etcétera, que no hay necesidad de entrar en mayores 
detalles. 

Para consolarnos de la partida de Coquelín y su 


Las otras hicieron un jesto mas aterrador que la 
cara de aquel señor que dejó la Presidencia del 
Banco, pero no hicimos caso y acercándonos uno 
hacía el otro, confundimos nuestras almas en un beso, co¬ 
mo dice aquella novela de Perez Escrich, que me 
prestaste. 

En aquel supremo momento me despierto, y me 
encuentro con que en mí sueño, había abrazado á 
Emilia, la sirvienta, que había ido á llevarme el desa- 

^Por desgracia en aquel momento entró Cólia y me 
pilló desayunándome de tan extraña manera 

Empezó á vomitar injurias, lanzo contra el pavi¬ 
mento un chino de porcelana, mas feo que el chino que 
ella tenia encima, ciega de furor, porque, eso sí, me 
quiere mucho la pobreciíla.... 

—Habdó de fidelidad conyugal, de amor, de líber- 


troupe, una sociedad anónima ha organizado una bue- 




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CARAS Y CARETAS 


31 


na compañía de ópera, con elementos escogidos, entre 
los cuales descuellan la Gínq Orilla y Kaschmann. 

El Politeama reabre sus puertas, y es de esperar¬ 
se esta vez que entre por ellas un verdadero Pactólo, 

Üxilia será la great attradian de 3 a temporada, y la 
Gini le secundará con el mucho talento que la dis¬ 
tingue. 

Sobre todo en Gioconda } en cuyo ultimo acto se 
muestra insuperable, entusiasmando con su desespe¬ 
ración y con sus sollozos á los espectadores, y lleván¬ 
dolos al paroxismo de un frenético delirio, que tanto 
puede una mujer que llora f ó íjue sabe ñngir admirable¬ 
mente el llanto. 

Se habla también de ¡a reorganización de la gran 
compañía de ópera de Ferrari, que vendría á Monte¬ 
video para fines de Agosto, con la Gabbi, la Stah!, la 
Daltv, Tamagno, Maurel, Navarrini, Demarchi y De 
Lucía, 


¡Lástima grande 

Si no cate verdad tanta belleza! 

Y no saldrá, porgue tos tiempos no están pan sos¬ 
tener á una compañía tan notable, numerosa, comple¬ 
ta,,- y cara. 

Para consolarnos, ha venido í Montevideo, una 
compañía de zarzuela. 

Peor seria no vivir para conocerla. 


Cadban. 



Un choque entre dos de los 
mejores caballos de Marón as, 
Klmr y Rivlére ,ha quitado todo 
el interés á la primera de las ca¬ 
rreras que hoy se correrán en el 
Hipódromo Nacional, si el tiem¬ 
po ¡o permite, como decían ¡>i j/fo 
tempore los carteles anunciado¬ 
res de las fiestas taurinas. Del 
choque, fue víctima principal Rixiére, que había dado, 
el di a antes, un tiempo Soco en su primer comda, 
quedando Kléber también bastante maltrecho y con 
una inflamación á los riñones que durante mucho 
tiempo lo impedirá correr. 

Descartados estos poderosos elementos, el Premio 
iniciación ha de ser conquistado par Pavone que recu¬ 
pera rápidamente su antigua performance . Cateimn con 
45 kilos, ocupara el segundo puesto. En cuanto á 
Cormeiltes no tiene campo bastante para hacer valer 
sus guapezas,en un tiro relativamente corto como et de 
1200 metros. 


En el Premio Agosto , dejo de lado á Mural, que no 
es caballo de cancha pesada como la de hov, y me 
decido á pronosticar á favor de Remngton* La última 
vez que corrió, en mal estado y con 8 kilos de recar¬ 
go sobre su peso actual, empleó en la vuelta 1.53 3/5. 
Me gusta Coqueta para que llegue segunda. 


La tercera carrera es una fija para Twin , Solamente 
rodando puede perder.—En cambio, el Premio Sarmdí 
es un verdadero rompe-cabezas. Górdon, Oñental, Lady 
Flora, Política, Guerrillero, Volabais, Exmoor, Buricayupí, 
Recuerdo, Uruguaya, todos están apuntados, todos cor-* 
ren y todos son candidatos mas ó menos serios para 
obtener el triunfo. Los quemas probabilidades tienen, 
según mi modo de pensar ? son Guerrillero, Buricayupí y 
Górdon, que deben llegara la raya en ei orden en que 
los enumero. A los mistos, a los que persiguen eter¬ 
namente el batatazo, Ies aconsero que compren unos 
bolelitos de Uruguaya, por las nudas. Esta yegua ha 
de asustar á mas de cuatro; está corriendo extraordi¬ 
nariamente. 


St no fuera de saltos la ultima carrera, me gustaría 
de alma para Solitario, poro como he oido decir que 
éste no demuestra vocación alguna para acróbata, le 
reculo mi voto —como decia el paisano del cuento ,—y se 
lo atraco al Slud Gladiadores, que lleva de compañera 
do Aventurero á Osnwnda, que ha pertenecido en Euro¬ 
pa al steeplechase, 

Alguno de mis lectores se asombrará de la seriedad 
con que escribo mis pronósticos en un periódico jo¬ 
coso, y buscará en vano en este articulo el chiste que 
no contiene. Sí tal Hace, debe ir luego í las carreras 
y jugará los caballos que le he indicado, para hacer 
una ponchada de pesos. [Apuesto tres á uno á que 
después me considera e! hombre mas gracioso del 
mundol 


Pío 



Nos pasamos el dia entero y mas de la mitad 
do la noche, pensando en mejoras para nuestro 
favorecido semanario. 


Entro las ideas que hemos tenido, no se nos 
ha escapado la de regalar con el número una 
taza de chocolate á cada suscritos 

Pero eso nos acarreaba mucho gasto, y ede¬ 
mas no hemos encontrado chocolate bueno en 
toda la población. 

En reemplazo de esa idea,concebimos otra, no 
menos buena, aunque sí mas barata, y decidi¬ 
dos, poi ella, vamos á hacerla conocer de nues¬ 
tros lectores: 

Se trata de publicar una novela,sin Ulan fijo, 
y escrita por siete plumas diferentes. 

Al objeto de plantear el proyecto, s, w citamos 
el concurso de los señores Daniel Muñoz, Sa¬ 
muel Blixen, Alfredo Duhan, Ricardo Uslier 
Blanco, Enrique Lomos y José Artal, quienes 
galantemente respondieron l\ nuestro llamado, 
asistiendo é la reunión para que les convoca¬ 
mos. 

En ella, se acordó que cada cual escribiese en 
un trozo de papel un título para la novela, y 
una vez que cada cual tuvo escrito el suyo se 
doblaron todos los papeles en iguales par fes y 
se echaron en un sombrera,para sacar á Ja suer¬ 
te el nombre que había de llevar la novela. 

Salió el papel que llevaba escrito el titulo 
de: Por seguir á un galgo . 

Bautizada con este nombre la novela, so 
volvió á hacer un nuevo sorteo para señalar 
el órden en que debían escribir los señores que 
han de colaborar en ella, resultando el si¬ 
guiente: 

Capítulo primero: José Artal,—Capítulo se¬ 
gundo: Samuel Blixen.— Capítulo tercero: Da¬ 
niel Muñoz.—Capitulo cuarto: Alfredo Duhau. 
—Capítulo quinto: Ricaído Usher Blanco.— 
Capítulo sexto: Eustaquio Pellieer,—Y capítu¬ 
lo séptimo: Enrique Lemos, volviendo el se¬ 
ñor Artal con el artículo octavo y siguiendo 
los demás señores en el mismo orden hasta la 
terminación de la novela, que constará do 
veintiún capítulos^ si Dios nos db salud k todos. 

Las dimensiones de cada capítulo serán las 
de dos columnas del periódico en letra metida, 
y serán ilustrados por Schutz, 

El autor de cada capítulo firmará al pié de 
éste. 

El primer capítulo aparecerá en el número 
próximo. 

Las condiciones en que se vá k escribir la 
novela Por seguir á un galgo , amenazan con 
grandes torturas do ingenio á sus autores pues 
cada uno de olios pondrán especial cuida¬ 
do en hacerle difícil la continuación al que 
deba escribir después. 

Lo que van á gozar ustedes con esta fai'ra 
literaria, no es para dicho en un mes. 

Y todo esto sm aumentarles el precio de la 
suscricion en un solo centésimo. 

Se concibo que no tengamos nunca camisa 
con esta manera de derrochar, 

•- 

* * 

A Roque, que era un bodoque, 
le hizo un desprecio Maris, 
y por eso, al otro dia, 
se pegó un balazo Roque. 

¿Fuó por amor de verdad 
ó por salir do un apuro? 

Do cualquier modo, es seguro, 
que hizo una barbaridad. 

# 

Entre prestamistas argentinos; 

—¿No sabe V. que el nuevo Gobierno suprime 
los bonos hipotecarios? 

—¡Queocurroncia mas peregrina¥ 

—Querrá V. decir mas pellegrini. 

En el Banco de Londres se ha cobrado un che¬ 
que falso por valor de veinte mil pesos. 

Temiendo que hubiese otros cheques falsos, 
vari os co me reí a n tes han con fi ‘o n tado su c u e n la 
comente, en ose Banco, con lo que arrojan sus 
libros. 

i Qué lástima, no babor me podido alarmar y ó 
también i 


Hablando ayer un pulpero do Buenos Aires 
con otro de aquí, le decia: 

—Hermano; en la casa donde tengo el nego¬ 
cio establecieron un cantón y tuve que sumi¬ 
nistrar una gran cantidad de viveras que aun 
me adeudan. 

—No te quejes; mi casa, sin haber revolución 
en Montevideo, tiene todo el año cantonales. 

* 

■ * 

Tuyo Pedro diez novias: 

Toribia, Tecla, 

Boni lacia. Gertrudis 
y Timotoa 
Frisca, Fabiana, 

Res ti t uta, Eduvigis 
y Ni colasa. 

* * 

En la elección de directores para el Banco 
Nacional ha triunfado la lista verde. 

Y dicen cpie esta lista era la oficial. 

¿Ei Gobierno aficionado al verde? 

¡No lo creo! 


Ha sido reducido á prisión un individuo que 
se cree sea un tal Félix Bueno aator de un robo 
importante que se hizo hace poco en Buenos 
Aires.» 

Pues si se cree que ese individuo es Bueno 
¿porqué lo prende la Policía? 


Hemos recibido la primera visita de un perió¬ 
dico que aparecerá quincenalmente con el tí¬ 
tulo de Bl Goiro Frigio , 

Se lo recomiendo á ustedes, como de la fa¬ 
milia, 

Y k sus editores les deseo que pongan muchos 
gorros .... en las manos del público. 

* 

* * 

Anoche, tres hombres malos, 
que á Vicente le salieron, 
como plata no le vieron, 
le calentaron á palos. 

Huyeron los tomadores 
y al sentirse tan caliente, 
gritaba el pobre Vicente: 

—iSe lo agradezco, señoresI 
• 

Dice un diario: 

*Ha fallecida el Si*. D, Zacarías Ruiz de Obe¬ 
so, vecino de...etc. etc. 


No fijándose mucho en el segundo apellido, 
parece que ü Zacarías murió de puro gordo. 



Jhon Bull— Montevideo—Grad&a por 311 trabajo. Ya 
Té usted que se publica. No retroceda, aunque le digan 
que Cervantes murió pobre. 

Sátiro— Montevideo—Idom. Idem, ídem,—*se suprimie¬ 
ron algunas cosas que hubieras podido ruborizar á loa 
cajistas, 

í\ C. Rodrigue z^Montevideo^-Edcm, Ídem, Idem, sin 
lo de las supresiones, por que lo publicamos Integro. No 
mande usted sus trabajos en sobres tan grandes, por 
que nos hace usted creer, antes de abrirlos, que contie- 
neo el cedulón de un Juzgado, y nos asusta. 

E. S. de Castilla—Buenos Aires—Muy lindos. Con una 
millonésima parte de su talento hubiera hecho Juárez 
Celman un excelente Gobierno. 

Don jyadte— Montevideo—iCtímo se ha conocido usted 1 

R. B. —San Fructuoso—Se mandaron los que pedía. 
Procure cobrar pronto porque aquí no entienden de re¬ 
tardos loe acreedores, 

L. I. V.— Santa Lucía— La patrón a de ese pueblo le con¬ 
serve la vista para ver otros Untos suscri torea. 

M. L. “F1 orlo a—Fu b el paquete; es decir le mandamo» 
y creemos que hahrA llegado. 

porque ya sabe usted aquello de que el hombre pro¬ 
pone y el Correo dispone. 

P. P.—Rivera—No pregunte usted nunca ai ha de co¬ 
brar adelantado, por que ya sabe que le diremos que si. 
Diga á ios susci'itores «tque el que paga descansa» á ]A 
vez que nosotros decimos *mas ví*ie pájaro mano*,., 
etcétera.* 

Verástegui—Minas—Le mandó los números que me 
pidió, Acepto la propaganda que me ofrece. ¿Como vi. 
ese Qidctf 

incógnito— Moate video—i ¡ j Mamarracho 111 


c 


(Empresa Pastor y Garrido} 
COMPAÑIA DE ZARZUELA ESPAÑOLA 
La zarzuela en £ actos de Arríela: 

MARINA 




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25 Efe Maya esquina Cámara* 


SAFUNDf 347 


Hace calzado á medida, 
á unos precios muy baratos, 
y es la casa preferida, 
por ser la mejor surtida 
en botines y zapatos. 


Para hacer un buen regalo 
véte á Sienra sin dudar, 
porque Sienra, en bu Bazar, 
nunca tuvo nada malo. 


Si te dice un bebedor 
que en la casa de Orejuela 
no existe el vino mejor, 
la puedes decir, lector, 
que se lo cuente á su abuela 


Su martillo ha demostrado 
que, de todos los que hay, 
es el mas afortunado, 

Í mes con él ña rematado 
a mitad del Uruguay. 


Zabila *64 

Llevó el martillo á Maeso, 
en campaña provechosa 
y no les digo otra cosa, 
porque es oastante con eao. 


Peluquería 

18 DR JULIO NÚM. 6 
Nadie á pelar te aventaja, 
y afeitando es tan artista, 
que al Alo de su navaja 
no hay pelo que se resista. 


Empresa de Encomiendas 

CfiKJtITO 307 

La Empresa que te presento 
te ruego, lector, que atiendas, 
porque hace las encomiendas 
con la rapidez del viento. 


Misiones 118 

.Enseña el piano tan bien 
¡y la música tan pronto, 

'que en tres meses al mas tonto 
te convierte en Rubi&tén. 


25 de Mayo 370 

Pasteles y confitura 
y dulces de les mejores; 
en esta casa, setiores, 
es todo vida y dulzura* 


J Convencían 267 

Con poco que quiera usté, 
desalojar el bolsillo, 
se d& fácilmente el brillo 
de no caminar á pié. 


Ibicuy 257 

Remata indistintamente, 
todo lo que el gremio abraza, 

Í >ero muy especialmente, 
os animales de raza. 


25 de Mayo 200 

Re ü ej a n con tan to h río, 
y lanzan tan buena luz, 
que trastornan el sentio, 
como dijo un andaluz. 


Rincón 176 

Fotografía especial, 
en que se copia á la gente, 
tan perfectísunamente, 
que parece natural. 


Treinta y Tres 2Í6 

El que rije La Industrial 
ea, como saben, señores, 
el Capitán General, 
de nuestros rematadores. 


fi&CBcay 7 

Se pueden lograr tres fines 
en esta casa, lector! 
beber bien, fumar mejor, 
y lustrarse los botines. 


Asunción ( Aguada ) 

Me comprometo & prebsr 
que mejor que esta cerveza 
no Ja ha tomado Su Alteza, 
el Principe de BWnar, 


Dentistas Norte-americano» 

CAMARAS i <33 

Gracias á. los especiales 
estudios de Frince ó HUI, 
pueden comer mas de mil» 
con sus diente* naturales. 


Buenos Aires frente A Solí* 

Nunca díjerir podrá 
con facilidad usté, 
sino toma del café 
que sirve el Tup[-Nambá. 


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